viernes, 18 de febrero de 2011

Juventudes Hitlerianas

Ya teneís aquí el segundo libro de Wikihistorias trata sobre las Juventudes Hitlerianas, lo podeís descargar en pdf en la dirección más abajo indicada. Podeís copiarlo y distribuirlo como querais pues en Wikihistorias no creemos que la cultura tenga un precio eso sí, esperamos vuestro comentarios, tanto buenos como malos, y veros por el blog a menudo.

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jueves, 10 de febrero de 2011

División Azul

Ya teneís aquí el primer libro de Wikihistorias trata sobre la División Azul, lo podeís descargar en pdf en la dirección más abajo indicada. Podeís copiarlo y distribuirlo como querais pues en Wikihistorias no creemos que la cultura tenga un precio eso sí, esperamos vuestro comentarios, tanto bueno como malos, y veros por el blog a menudo. Intentaremos subir un libro cada semana, o tan pronto como nos sea posible, relacionado tanto con temas de la antigüedad hasta de los conflictos más actuales.

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miércoles, 9 de febrero de 2011

Hiroko Nagata y el Ejército Rojo Japonés (Rengo Sekigun)

Hiroko Nagata fue una de las fundadoras y codirigió el sangriento Rengo Sekigun, el Ejército Rojo Unido, un grupo de ideología comunista formado a principios de los 70 en Japón por estudiantes radicalizados. Y junto al líder del grupo, Nagata fue la responsable de asesinar o incitar al homicidio de 14 de sus compañeros de lucha. Las supuestas diferencias ideológicas dieron pie a una purga en la que la propia Nagata les propinó palizas mortales u ordenó que fuesen atados a árboles, en pleno invierno, hasta que fallecieron congelados.

Fue condenada a muerte y, mientras esperaba la ejecución a la que le condenaron los tribunales hace 17 años, Nagata murió el 5 de febrero de 2011 como consecuencia de un cáncer cerebral en la prisión de Tokio donde estaba recluida. Tenia 65 años.

Tokiota de nacimiento, entró en contacto con la política a su paso por la universidad, en el Colegio Farmacéutico de Kvoritsu. En la vecina China, Mao Zedong acababa de poner en marcha la Revolución Cultural, que a finales de los años 60 logró un amplio eco entre los sectores inconformistas de las aulas japonesas. Aquella muchacha poco atractiva, dura en el trato e intransigente, sobre todo, con otras mujeres, que hervía de histeria en agitados debates políticos, formó parte del núcleo del Rengo Sekigun a mediados de 1971. Nagata se alzó como su viceprcsidenta. Cuando el Gobierno japonés lanzó una campaña contra estos grupos estudiantiles, una treintena de miembros del Ejército Rojo se refugió en las montañas de Gunma, al noroeste de la capital, armados con el botín obtenido en una tienda de armamento. A lo largo del camino, dos miembros que habían tratado de abandonar la organización fueron asesinados y sus cadáveres, abandonados en un lago.

La purga se desencadenó poco después, en enero de 1972. Tsuneo Mori, el presidente, y la propia Nagata encabezaron las palizas mortales a seis miembros de la organización y a un testigo que no formaba parte de la misma, mientras que otros tantos militantes fueron abandonados a la intemperie. Según el auto de la sentencia, Nagata se ensañó con aquellos compañeros que, a su parecer, «tenían demasiado interés en relaciones con mujeres y que no dedicaban suficiente energía a la revolución».

Localizados en febrero, los dos cabecillas y casi todos sus seguidores fueron detenidos. Los cinco miembros que lograron escapar, guiados por el número tres de la organización, Hiroshi Sakaguchi, se atrincheraron en un refugio de montaña, tomaron como rehén a la esposa del propietario y mantuvieron un pulso de 10 jornadas con la policía. El tiroteo que dio pie al desenlace, en el que murieron tres agentes, forma parte de la memoria de toda una generación que prácticamente lo pudo ver en directo por televisión.

Mori se suicidó en prisión unos meses más tarde, con 28 años. Pero Nagata comenzó entonces un largo peregrinaje por tribunales y cárceles. En 1982, una corte de Tokio decidió la pena capital, sentencia que luego fue ratificada por la Corte Superior de Tokio y, en 1993, por la Corte Suprema. Nagata apeló la sentencia pero los tribunales la rechazaron en 2006. Su ejecución podía haber ocurrido en cualquier momento, puesto que en Japón, ésta se comunica al preso con sólo unas horas de antelación. Pero la activista falleció el sábado tras una larga convalecencia.

Su enfermedad ya le había llevado a pasar por quirófano en 1984. Y, más recientemente, en 2006 sufrió una grave crisis, como consecuencia de una atrofia cerebral, por la que fue trasladada a un hospital fuertemente vigilado. Regresó a su celda en 2007, aunque permaneció el resto de sus días en cama. Durante su encierro, Nagata escribió varios libros y logró el apoyo de un grupo de activistas que había denunciado la escasa atención sanitaria que había recibido.

lunes, 7 de febrero de 2011

Lo poco que nos separa del mono

El genoma del ser humano, el primero de los prima­tes del que se secuenció el genoma, tardó 13 años en ver la luz: desde 1990 hasta 2003. Y la inversión fue de 3.000 millones de dólares. El último ha sido el del orangután, que se ha realizado en menos de tres años y con un coste 150 veces menor. «La velocidad a la que va la tecnología es asombrosa. Cuando empezamos en 2007, contábamos con una. pero en el camino surgió otra de segunda generación que nos permite secuenciar genomas de ani­males tan evolucionados como los primates en unos días», explica Car­los López-Otin, biólogo de la Univer­sidad de Oviedo, que ha participado ya en la secuenciación de varios ge­nomas: la rata, el ornitorrinco, el chimpancé y. ahora, el orangután. Se puede asegurar que es un experto en la materia, y por su trabajo reci­bió el Premio Nacional Ramón y Cajal de investigación en 2009.
En el fondo, el objetivo último de su trabajo y el de los muchos cole­gas implicados en estos proyectos es la búsqueda de claves genéticas que ayuden a conocer mejor el organismo humano y, por tanto, entender los cambios evolutivos de la especie y, a la vez, tener nuevos instrumentos para la lucha contra numerosas enfermedades.
En los últimos 10 años, al geno­ma del ser humano, del que ya se tienen versiones de diferentes ra­zas y orígenes, ya se habían suma­do el del chimpancé (2005) y el de los macacos rhesus (2007). Y a to­dos ellos, durante 2010 se añadie­ron dos más de humanos que ya no existen: el genoma de los neandertales y el de los denisovanos. Esta última, de momento, es la úni­ca especie de homínido descrita molecularmente, sin que se tenga material fósil suficiente como para tener su imagen.
«Tras definir el orden de los 3.000 millones de nucleótidos de nuestro ADN y cómo se organi­zan para construir 25.000 genes, había que compararlos con los de otros organismos y ver qué fun­ciones se han ido adquiriendo, modificando o perdiendo a medi­da que la especie fue evolucionan­do. Como hasta ahora eran proce­sos muy caros y complejos, se se­leccionaron especies por su interés biomédico, como la rata o el ratón, o por sus implicaciones evolutivas, como el chimpancé, el neandertal o, ahora, el orangu­tán», recalca López-Otín.

RESISTENCIA AL VIH. 
Empezando por la salud, el genoma del macaco, con el que compartimos un 93% del ADN, se está utilizando para enten­der su peculiar resistencia al VIH, distinta a la nuestra y que por tan­to podría ayudar a entender. El del chimpancé, con el que comparti­mos el 99%. desveló que el cromo­soma Y humano limpia errores ge­néticos que se mantienen en el si­mio africano. También el del orangután ya tiene una conclusión médica interesante: se ha compro­bado que genéticamente están protegidos contra un tipo de cáncer, el de páncreas, que sí afecta a nuestra especie.
Pero es sólo la punta del iceberg. Las posibili­dades de comparar ge­nomas son casi infinitas. El equipo de López- Otin. por ejemplo, traba­ja en la secuenciación de 500 genomas tumorales porque su objetivo es, según sus palabras, «disponer de información funda­mental acerca del paisaje genético del cáncer».
En cuanto a evolución, gracias a la secuenciación del ADN nuclear de los neandertales se supo que los humanos modernos se cruzaron ge­néticamente con ellos en Oriente Próximo y, por tanto, ambos com­parten casi un 4% de sus genes. También descubrió que sólo un 1% de su genoma es diferente al nues­tro. Estudios de genes concretos an­teriores, algunos llevados a cabo por el equipo de la cueva de El Sidrón, ya habían revelado caracterís­ticas de esta especie que no se ven en los huesos, como el gen del ha­bla o de su grupo sanguíneo.
«La genética aporta información sobre relaciones dentro de un gru­po o comportamientos reproducti­vos que no se pueden conseguir con la arqueología», apunta el arqueólogo Manuel Domínguez-Rodrigo. Prueba de ello es que el homínido de Denisova, que vivió desde hace un millón de años hasta hace 40.000, se descubrió gracias a los restos de ADN en el dedo de un niño.
Este año, está previsto que se co­nozcan los genomas del gorila y de los bonobos, los últimos grandes primates que quedan por secuenciar. Otras iniciativas ambiciosas son: el proyecto genoma 10K, que pretende descifrar los de 10.000 es­pecies de vertebrados; el Encode que se centra en buscar mecanis­mos de regulación de los genes comparando ADN; o el proyecto 1.000 genomas, que elabora un catálogo de las variaciones genéticas únicas de nuestra especie.

 HOMO SAPIENS

Un complicado genoma de 25.000 genes. La especie, que apareció hace 200.000 años en África, está a punto de alcanzar los 7.000 millones de individuos. Es el único homínido sobre la Tierra desde hace 18.000 años. Todos los seres huma­nos actuales comparten un antepasado femenino común que vivió en África hace unos 150.000 años.
CHIMPANCÉ
Los parientes más cercanos del ser humano. Con un 99% del genoma idéntico al humano, estos primates son capaces de fabri­car herramientas, comuni­carse y hasta tener visión de futuro. Viven en África, donde su número disminuye drásticamente cada año.
ORANGUTÁN
Un primate en grave peligro de extinción. Los conservacionistas calculan que quedan 9.000 ejemplares en Sumatra y 15.000 en Bor­neo, donde la selva está ca­yendo para crear campos de cul­tivo de palmeras de aceite. Su genoma, con el que comparti­mos un 97% de nuestro ADN, ha evolucionado muy lenta­mente en los últimos 14 millones de años. Pueden usar herramientas para conseguir alimentos, aunque no fabricarlas.
NEANDERTALES
Los humanos que se extinguieron en Europa. Esta especie humana evolu­cionó en Eurasia, después de que sus ancestros dejaran África. Los últimos vivieron en Gibraltar hace unos 28.000 años. Son muchas las hipóte­sis en torno a su desaparición (competencia de los 'sapiens', cambio climático, poca diver­sidad genética). Lo que sí se sabe ahora es que algo de ellos pervive en el ADN de to­dos los no africanos.



sábado, 5 de febrero de 2011

Usan tumbas romanas y fenicias de Villaricos para el guardar el ganado

Lejos de los expolios a los que han sido objeto numerosos yacimientos arqueológicos de Almería durante décadas, ahora la Guardia Civil se ve obligada a actuar contra la acción de los ganados y, sobre todo, la actitud irresponsable de quienes hacen un uso impropio de la historia, cultura y etnología de la provincia. Así, como resultado de la colaboración entre la Guardia Civil y la Delegación Provincial de Cultura se han intervenido sobre una zona de asentamientos que puede datar del siglo VII antes de Cristo y con necrópolis del siglo VI, para evitar el destrozo provocado por ganados.

A mediados del pasado mes personal técnico de ésta Delegación detectaron la rotura de la valla perimetral que impide el acceso a una zona arqueológica con el hallazgo de restos que indicaban su utilización y, según fuentes de la Guardia Civil, y restos de animales, finalmente se analizó que era un ganado tanto de ovejas como de cabras, que habían pastado en la zona, recibían comida en un pesebre improvisado, e incluso, había fallecido en el interior de la cueva. Como consecuencia, se inició la investigación sobre los propietarios de ganado en las inmediaciones comarcales.

Tras los primeros hallazgos, fueron los expertos de la Delegación de Cultura quienes trasladaron tanto los indicios evidentes de la ocupación de la zona por ganado ovino y caprino, hechos que comunicaron de inmediato al Servicio de Protección de la Naturaleza, quienes realizaron las últimas intervenciones.

En la inspección que realizan los agentes del SEPRONA observan, en el interior de la zona arqueológica, dentro del recinto vallado los restos de dos cadáveres de ganado ovino y en el interior de tres hipogeos funerarios, los cadáveres de tres ovejas, además de encontrar gran cantidad de restos de comida y signos evidentes de la utilización de las tumbas como pesebres para el ganado. No obstante, desde la Subdelegación de Gobierno se matiza que en el momento en que llegaron los agentes a las cuevas que eran utilizadas para la cría de ganado, no se encontraba ningún animal.

En el reconocimiento que realizan los agentes del SEPRONA a los cuerpos de los animales, encuentran una serie de marcas e identificaciones, gracias a la cuales permiten determinar la explotación ganadera a la que pertenecen, ubicada en la comarca, realizando a continuación las gestiones para mantener una entrevista con el gerente de la misma.

Según se desprende de la conversación mantenida con el propietario de la explotación, éste desconocía los hechos al tener contratado un pastor para el cuidado del ganado, comprometiéndose a reconocer la zona para recoger los cadáveres de los animales y ejecutar el protocolo establecido sobre sanidad animal en este tipo de eventos, es decir, su incineración en un lugar reglamentario.

Serán los técnicos del área de Cultura de la Junta de Andalucía los que determinarán la incidencia real sobre el espacio catalogado como patrimonio cultural y la incidencia que ha tenido la presencia del ganado en la zona catalogada.

En el yacimiento arqueológico existen elementos funerarios y fue declarado monumento nacional en 1973 e inscrito, con carácter específico, como zona arqueológica en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz por Orden de 14 de febrero de 2005 de la Consejería de Cultura. Según los informes de los técnicos regionales, la zona tiene influencia que puede llegar desde la época púnica a la visigótica.